sábado, 12 de mayo de 2012

La alineación con el gobierno


Según lo que he entendido, las agencias de cooperación internacional siempre están apoyando a instituciones del gobierno para hacer acciones que contribuyan a generar cambios sociales. Un ejemplo se aprecia en todas las actividades que se han desarrollado para alcanzar los objetivos del milenio, objetivos que a la larga fueron “medidos” y “planteados” por las Naciones Unidas, si mis conocimientos no me engañan. Pero no entraré en la discusión sobre la definición, medición y “correctivos” que se han planteado con respecto a la pobreza, porque la sola conceptualización de la pobreza es un tema demasiado complejo y quisquilloso.
Bueno, pues el sitio donde trabajo se alinea a las estrategias del gobierno. Eso qué implica? Que toca leer todas esas resoluciones y decretos reglamentarios que explican cómo se hacen las cosas públicamente, que antes de acercarse a las instituciones hay que investigar sobre su misión, visión, objetivos y que si en alguna ocasión no quieren hacer algo que deberían, toca citarles sus manuales para que vean que si hay que hacer las cosas de tal modo. También se consideran los lineamientos nacionales y departamentales, si uno trabaja en región, y hay que ayudarle a hacer al estado lo que este se ha planteado hacer pero que en pocas ocasiones puede cumplir, no porque no se pueda pues igual hay empleados para realizar estas actividades. Aún me queda la duda si esto no se hace porque no se tiene un conocimiento profundo del asunto, por pereza, o porque se sabe que las agencias de cooperación internacional llegaran y harán el trabajo que toca hacer.
Hay varias cosas a considerar: Primero, al alinearse con el gobierno se deben compartir formas de trabajar pero no se deben copiar ciertas dinámicas y el “problema” que se percibe más frecuentemente es el del tráfico de influencias sustentado en aquello de las “decisiones políticas”. No digo que las personas que lleguen por recomendación de otras no tengan las capacidades para ejercer la labor, pero es que en muchos casos las personas que son designadas tienen un historial de testarudez que lo único que hace es impedir que se alcancen los objetivos. Segundo, las instituciones, como las personas, tienen su ego. Si existe alguna actividad que le interese y sobre la que muchas instituciones deban trabajar es súper difícil ponerlas de acuerdo, sigo sin entender porque a todo el mundo le gusta inventarse el agua tibia y hacer lo mismo pero cambiándole el título, siendo que en el retomar de actividades previas y en el apoyarse en los otros podrían obtenerse por lo menos más diversos resultados. Tercero, si las instituciones no saben lo que quieren, cualquier actividad puede tener resultados de “impacto”, y en este sentido si uno trata de alinearse y entender a gente e instituciones que no tienen la cosa clara, pues uno termina en ese círculo vicioso de plantear y plantear y redefinir la estrategia y cambiarla luego que cambian los jefes o el presidente.

Eso de alinearse, no es tan fácil, y uno termina siendo como algunos abogados, acomodando los términos de los textos a sus necesidades personales o en este caso institucionales. Es cuestión de supervivencia.  


domingo, 29 de abril de 2012

Cooperando ando


Dentro de poco he de cumplir un año trabajando en una entidad que se entiende dentro del marco de la cooperación internacional. Qué si es un sueño de cualquier profesional trabajar en esta área, qué si el pago es maravilloso, qué quién dice que estas agencias hacen más que entidades locales o qué si son necesarias, bueno no lo sé; sólo que el salario es bueno, la vinculación es de tipo permanente así que no me preocupo mucho por lo que voy a hacer cuando se acaba el contrato porque es a termino indefinido, y que trabajo en el área en la que había querido trabajar por mucho tiempo y sobre todo, que el trabajo llego luego de un período largo de desempleo. Pero se han sumado otra serie de cosas, siento que me ha ido mejor que en otras partes, que se me reconoce y que se me permite “gestionar” o más bien tocar puertas y ver si otras instituciones están interesadas en trabajar con nosotros y conseguir financiamiento en conjunto, los jefes son respetuosos (por lo menos los míos) y sigo aprendiendo muchas cosas.  

Luego de hablar con una amiga que conoce bastante de mis aflicciones, tribulaciones, maricadas y algunos desvaríos éticos que he tenido desde que trabajo allí (es más sencillo trabajar con el estado porque uno se siente que le está dando un uso medianamente bueno a los recursos que todos contribuimos a conseguir) y quien me sugirió escribir mis “penurias” a ver si llego a algún tipo de comprensión, he decidido hacerlo. Espero escribir con una regularidad que no se vea trastocada por el cansancio con el que llego a la casa a diario y que permita hacer un análisis un poco detallado de lo que es la vida en una oficina de una institución que se mantiene por la cooperación internacional.