Dentro de poco he de cumplir un año
trabajando en una entidad que se entiende dentro del marco de la cooperación
internacional. Qué si es un sueño de cualquier profesional trabajar en esta área,
qué si el pago es maravilloso, qué quién dice que estas agencias hacen más que
entidades locales o qué si son necesarias, bueno no lo sé; sólo que el salario
es bueno, la vinculación es de tipo permanente así que no me preocupo mucho por
lo que voy a hacer cuando se acaba el contrato porque es a termino indefinido,
y que trabajo en el área en la que había querido trabajar por mucho tiempo y
sobre todo, que el trabajo llego luego de un período largo de desempleo. Pero
se han sumado otra serie de cosas, siento que me ha ido mejor que en otras
partes, que se me reconoce y que se me permite “gestionar” o más bien tocar
puertas y ver si otras instituciones están interesadas en trabajar con nosotros
y conseguir financiamiento en conjunto, los jefes son respetuosos (por lo menos
los míos) y sigo aprendiendo muchas cosas.
Luego de hablar con una amiga que
conoce bastante de mis aflicciones, tribulaciones, maricadas y algunos desvaríos
éticos que he tenido desde que trabajo allí (es más sencillo trabajar con el
estado porque uno se siente que le está dando un uso medianamente bueno a los
recursos que todos contribuimos a conseguir) y quien me sugirió escribir mis “penurias”
a ver si llego a algún tipo de comprensión, he decidido hacerlo. Espero escribir
con una regularidad que no se vea trastocada por el cansancio con el que llego
a la casa a diario y que permita hacer un análisis un poco detallado de lo que
es la vida en una oficina de una institución que se mantiene por la cooperación
internacional.
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